Me pidió que fuera su novia...

Tanto esperé a que fuera lunes, que ni siquiera pude disfrutar de mi fin de semana, pues ansiosa estaba por verlo.

Cuando por fin llegó el día, entré con él, apuesto a que ni poniéndonos de acuerdo nos hubiésemos encontrado en la puerta de la escuela, entramos juntos y por supuesto, yo estaba nerviosa.

Fue el 29 de agosto del 2011 y como ya era costumbre los profesores salían del salón y él aprovechaba el momento para acercarse a mi.

Yo no sabía si preguntar o no, pero claro, soy tan valiente que lo senté enfrente de mi, diciéndole que no se iba a parar hasta que me dijera lo que me tenía que decir.

En ese momento me di cuenta de que no era lo que parecía. En el fondo era un hombre tímido, no tan extrovertido como aparentaba, me acerqué a él y podría jurar que lo puse a temblar.

Su mirada reflejaba seguridad, pero ese jueguito con sus manos me decía lo contrario, juro que no hay nada más lindo en el mundo que ver a un hombrezote tímido, tratando de declararle a la chica que le gusta todo eso que le hace sentir.

Pasaron segundos, minutos, tal vez horas, y él no salía de la frase "es que quiero decirte algo", hasta que lo callé diciendole que ya sabía que era lo que me iba a decir.

Lo noté más relajado y en ese momento me dijo "es que estas bien linda, bien hermosa y me gustas mucho", le pregunté que si era todo pero noté que él continuaría hablando.

Me puse de pie para salir y me detuvo diciéndo que eso no era todo. Estaba nerviosa pues sinceramente no esperaba nada más y de pronto llegó esa afirmación con la cual debió de haber comenzado... "¡QUIERO QUE SEAS MI NOVIA!"

Confieso que me puse helada, y en ese momento la que temblaba era yo, se veía tan seguro de lo que quería y me sentí mal al solo querer su amistad. Ya sé, tal vez me gustaba, pero en ese momento yo no me imaginaba con él.

Hizo la pregunta formalmente, y al escuchar un "¿Quieres ser mi novia?" de sus labios, le pedí tiempo para responder su pregunta, exactamente dos semanas, le dije que tenía que pensarlo, cuando yo en el fondo estaba segura de que mi respuesta sería un "No".

¡¿En serio le gusto?!...

El viernes 26 de agosto hicieron la fiesta de bienvenida en la escuela.
Un día antes habíamos salido temprano de clases, así que me fui a un parque a platicar con él y otros compañeros. La verdad sentía que había conexión, pues insistía tanto en llevarme a mi casa, en estar conmigo y sobre todo ¡EN COMPRARME UN AGUA!

Recuerdo que le dije algo grosero; "¿Por qué todavía no te vas?" y pues ya sabrán lo que pasó... ¡SÍ!, se despidió de mi y se fue.

El día de la bienvenida yo estaba nerviosa, pues había de dos sopas; él iría y ya no me hablaría, o de plano no se iba a presentar. En realidad no sé porque me preocupaba eso, es decir, lo acababa de conocer, no tenía porque estar en mi mente todo el tiempo.
Llegué tarde; eran las 7:15 e imaginé que él ya estaría ahí. Entré y lo primero que hice fue buscarlo con la mirada y para mi desgracia no estaba, así que me senté sin esperanzas de que llegara.

Cada que abrían la puerta volteaba a ver si era él, pero esperen, ¿que no era que ya no tenía esperanza?
Pues al pareces sí la tenía, pues yo estaba segura de que llegaría.
No recuerdo la hora pero ya era bastante tarde cuando alguien tocó la puerta y dijo "¿Puedo pasar?" tsss... La piel se me puso helada cuando voltee y me di cuenta de que era él.
Salté de emoción y grité "¡GENIAAAAL, SÍ VINO" y tuve que inventar un cuento chino pata que no me molestaran con eso.


Después de un rato me atreví a acercarme a él, y lo primero que hice fue preguntarle si estaba enojado conmigo, a lo que rápidamente respondió que no esbozando una sonrisa.
Salimos al patio a la fiesta chafa que organizó la prepa y de genial sólo había una banda de Rock en la cual estaba...bueno, esa ya es otra historia.
Decidimos salir de la escuela e ir a una plaza y obvio todo el camino íbamos juntos hasta que cierta persona (no diré su nombre, pero llamaremos "switch") llegó a preguntar si alguien nos gustaba del salón.
Yo entré en dilema conmigo misma;"¿En realidad ne gusta? ¡NO!, ya de ser que me trata tan bien que ya estoy haciendo novelas en mi mente. ¡Por supuesto que no me gusta".
Lo mejor de ese día, fue ese beso que me dio en la mejilla al despedirse de mi, no fue un beso de despedida, fue algo más que eso.


Llegué a mi casa y pensé en él todo el día, hasta que llegó la noche, me acerqué a mi computadora y pues de ahí nadie me paraba sin mostrarme un vaso de té helado.
Lo raro fue entrar a Facebook y darme cuenta de que "El Guaru" había escrito en el muro de "Switch" algo así como: «No le digas nada a Yareli».
Ya saben, ahí voy de chismosa a meterme y preguntar que era lo que no quería que me dijera. Yo me llevaba bien con "switch" así que le saqué la sopa mientras que "El Guaru" me prometió que el Lunes me iba a decir de que se trataba el asunto.